miércoles, 2 de abril de 2014

Viñetas... un recurso astronómico.




Viñeta es un término que procede del francés vignette y que permite nombrar a los recuadros de una serie que, con sus dibujos y textos, forman una historieta. El concepto también refiere a la escena impresa en una publicación que puede ir acompañada de un comentario y que, por lo general, tiene carácter humorístico.

La viñeta, por lo tanto, es el cuadro que representa un instante o momento de una historieta. Suele considerarse como la representación pictográfica del mínimo tiempo o espacio significativo. Por lo tanto, es la unidad mínima del montaje de la historieta o cómic.












Las viñetas pueden presentar lenguaje verbal y lenguaje icónico de manera simultánea, ya que algunas exhiben solamente dibujos y otras, también incluyen texto. El orden de lectura corresponde al sistema de escritura: en los países occidentales, por lo tanto, las viñetas se leen de izquierda a derecha, en el mismo sentido en el que se pasan las páginas. Este formato cambia en aquellos países que escriben y leen de derecha a izquierda, como Japón.










Las viñetas están delimitadas por líneas negras y separadas por un espacio que se conoce como calle o gutter. El lector debe interpretar los tiempos muertos entre las distintas viñetas y otorgarles un significado.








En la actualidad, las historietas digitales (que pueden leerse a través de Internet o en un dispositivo tal como una computadora o una tablet PC) ponen en juego la noción de viñeta, ya que el traspaso entre escena y escena puede realizarse de distintas formas: con animaciones, exigiendo al lector que cliquee o toque un punto determinado de la pantalla, etcétera.







Como recurso, pueden ser utilizadas para distintas áreas, como por ejemplo Ciencias Naturales. A la hora de introducir un tema suelen ser muy eficaces. 





jueves, 20 de marzo de 2014

Talleres de Letras 2014



El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires abrió la inscripción a los talleres gratuitos del Programa Cultural en Barrios. Para los amantes de la Letras hay varias opciones, entre ellas, Taller Literario, Cuento, Escritura narrativa, Literatura y cuento.... y más. No dejes pasar esta oportunidad, acercate al centro cultural más cercano. 

"Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?"

Jorge Luis Borges.



miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Lengua o Prácticas del Lenguaje?


¿ENSEÑAR LENGUA O PRACTICAR EL LENGUAJE?

No es lo mismo aprender sintaxis que hacer análisis sintáctico. No es lo mismo aprender a manejar las variadas sutilezas temporales del verbo castellano que recitar de memoria los paradigmas verbales. En este trabajo, la profesora y licenciada Marta Marín reflexiona sobre los contenidos que forman parte de los diseños curriculares de Lengua. ¿Qué concepciones teóricas y pedagógicas subyacen a ellos? ¿Cómo habría que presentarlos en el aula? ¿En qué medida requieren una nueva forma de concebir el área?

Introducción

Muchos maestros y profesores de Lengua se han sentido interpelados profesionalmente por los nuevos contenidos formulados para el área desde 1994. En efecto, en los Contenidos Básicos Comunes y en los diseños curriculares de las diversas jurisdicciones, empezaron a figurar conceptos y procedimientos "nuevos", cuya enseñanza no había formado parte de los estudios de grado de numerosos docentes.
Ante las imposiciones curriculares, esas novedades comenzaron a incorporarse a las actividades que se desarrollan en las clases, pero es preciso reconocer que se han producido algunas consecuencias no deseadas.
  • No cambió el enfoque de la enseñanza, sino que se sumaron nuevos contenidos, mientras se mantenía el mismo tratamiento didáctico.
  • Tampoco cambió el modo de concebir la disciplina, de forma que los "temas nuevos" se trataron como conceptos que debían ser enseñados y aprendidos, y no como herramientas para utilizar mejor el lenguaje.
  • Se produjo así una complejización por sumatoria, con sobrecarga cognitiva para docentes y alumnos. Además, los docentes comenzaron a sentir una incómoda incertidumbre acerca de sus propios saberes y de su competencia profesional.
El objetivo de este trabajo es mostrar que las modificaciones que se hagan en la enseñanza de Lengua deben apoyarse en un modo diferente de concebir el área. Esto posibilitará que se propongan actividades de aprendizaje más significativas, que permitan mejorar el uso del lenguaje.

La lengua

La enseñanza de cualquier disciplina está apoyada en una concepción de esa disciplina y en una teoría del aprendizaje; es decir, en una concepción general de cómo habría que enseñar para que otros aprendan. En el caso de Lengua, la denominación misma del área remite a una determinada teoría lingüística: el estructuralismo. Y las prácticas escolares más frecuentes, como el análisis sintáctico y morfológico, la clasificación de los verbos y la reproducción memorística del paradigma verbal, el reconocimiento mecanicista y descontextualizado de clases de palabras, representan la escolarización de esa misma teoría.
Hablar de "enseñanza de la lengua" y realizar este tipo de prácticas implica que enseñar y aprender en esta disciplina es enseñar y aprender las funciones, las formas y las categorías del sistema llamado "lengua". La lengua y sus reglas se constituyen así en objeto del saber escolar, y ese saber parece consistir en su reconocimiento mecanicista, es decir, en una reproducción del conocimiento, y no en una utilización del saber lingüístico para un mejor desempeño verbal. Esta forma de enseñar y aprender proviene de la conjunción de la teoría estructuralista de la lengua y de la teoría conductista del aprendizaje. Dicha conjunción originó el habitual recorrido didáctico que consiste en la descripción, por parte del que enseña, de las regularidades sistemáticas de la lengua, y la reproducción, por parte de los que aprenden, de esas descripciones. A estas prácticas tradicionales se ha agregado recientemente la descripción de las regularidades sistemáticas de los textos (reconocimiento mecanicista de tipos de textos; descripción, reconocimiento y reproducción de los conectores más usuales; descripción de las máximas conversacionales y de los actos de habla, etc.).
Esta concepción de la disciplina y su didáctica, en realidad, es la única que han conocido muchos docentes, porque es la que aprendieron durante su formación. Lo mismo puede decirse acerca de los modos de enseñar y aprender. El problema es que esas teorías se conocieron como la única forma posible de concebir la lengua y la única metodología apropiada para enseñarla, y no como algunas de las concepciones y metodologías posibles, entre otras. La teoría estructuralista en la que se han venido fundando las actividades escolares desde la década del 60 hasta ahora proviene del lingüista suizo Ferdinand de Saussure. En su Curso de lingüística general, propone como objeto de estudio de la lingüística el sistema abstracto de reglas que rige todo lenguaje. Denomina lengua a ese sistema y lo distingue del habla. Saussure define el habla como las realizaciones individuales de la lengua, es decir, usos que, por su variedad e individualidad, es imposible estudiar.
La época cientificista en la que Saussure desarrolló su teoría exigía esta delimitación neta de un objeto de estudio. Y Saussure funda así la lingüística moderna, ya que antes los estudios lingüísticos se habían desarrollado en torno de la gramática, la evolución de las lenguas (filología) y los estudios comparativos entre lenguas. Al estructuralismo lingüístico se le debe una descripción de la estructura de la lengua como sistema y una excelente clasificación de sus componentes y funciones. No obstante, la enseñanza de las estructuras sintácticas y morfológicas no ha mejorado, en los alumnos, la práctica de la escritura, la lectura y la oralidad.

Implicancias pedagógicas

Actualmente, se produce una paradoja: se dice que la meta de la enseñanza en el área de Lengua es el desarrollo de la competencia comunicativa -y todos están dispuestos a suscribir esta meta como deseable-, pero la formación y las prácticas están todavía imbuidas de las representaciones tradicionales acerca de la enseñanza y el aprendizaje. Y entonces, los que deberían ser insumos para el desarrollo de esta competencia se han convertido en objetos de enseñanza por sí mismos.
Se han sumado temas y contenidos. Por lo tanto, no sólo hay que enseñar gramática, ortografía, narración y poesía; también hay que enseñar conectores, cohesión, campos semánticos, tipos de texto, proceso de lectura, etcétera. "Pero no dejen de enseñar análisis sintáctico", dicen algunos directores preocupados, así como padres de alumnos de séptimo grado, quienes, además, reclaman que en las carpetas de sus hijos aparezcan ejercicios de análisis, las conjugaciones y las reglas de ortografía. El momento de transición está marcado justamente porque se pide todo esto y también se reclama que se enseñe "lo nuevo".
Para superar la paradoja, es preciso tener claro el objeto de conocimiento: "lengua" o "lenguaje", tal como hemos tratado de sintetizarlos aquí. Porque de uno u otro concepto van a surgir la orientación de las acciones didácticas y las ramas de la lingüística que se usen como herramientas. Al concepto de lengua corresponde, en general, una orientación didáctica conductista y las herramientas que ofrece la lingüística son la gramática (análisis sintáctico y clasificaciones) y el análisis estructural de los textos. Al concepto de lenguaje corresponde, en general, una didáctica constructivista e inductiva, y las herramientas que aporta la lingüística son la lingüística del texto, la sociolingüística, la teoría de la enunciación y la pragmática.
El saber al que deberían tender las clases de lengua es la manipulación del lenguaje. Y cuando decimos "manipulación" nos referimos a cómo usar los recursos de la lengua para producir textos, y qué procedimientos aplicar a los textos para interpretarlos. Por lo tanto, en este contexto, hay que quitar de las palabras "manipular" y "manipulación" todo matiz peyorativo.
Si realmente se reemplazara la enseñanza de la lengua por el trabajo manipulador con el lenguaje, tal vez podríamos acercarnos más a la meta de que los alumnos puedan usar el lenguaje como algo propio (trabajando por mejorar sus propios enunciados) y no como un objeto que hay que describir (analizando enunciados ajenos y/o repitiendo las reglas de la lengua).
Atender a la competencia comunicativa es enseñar a operar cambios y transformaciones en los propios enunciados y discursos. Es adquirir la habilidad de procesar las características de una situación comunicativa para adecuar lo que se diga o se escriba a los interlocutores, al contexto, a las intenciones y a las necesidades. Esto es: elegir la discursividad apropiada, el registro verbal y el tipo de texto, producir un enunciado o discurso, y hacerse cargo de los conocimientos y de la subjetividad del interlocutor y de la relación que se tenga con él.
Para estos propósitos, el hablante necesita usar, conocer y hacer conscientes los recursos léxicos, morfosintácticos, discursivos. Esto significa que habría que proponer situaciones en las que la producción de enunciados propios (orales o escritos) o la interpretación de los enunciados ajenos (orales o escritos) conduzcan a la reflexión y al conocimiento de esos recursos que les ofrece el lenguaje, de modo que los alumnos mejoren el uso que hacen de él.
Además, y fundamentalmente, una enseñanza centrada en el lenguaje, y no en la lengua, requiere también de cambios en los modos de enseñar y de aprender. Esto es, se necesita una didáctica que no se limite a hacer reproducir conocimientos, sino que oriente para que se produzcan inferencias y construcciones, a partir de las propias prácticas verbales de los alumnos. Esto implica incorporar prácticas verbales de lectura y escritura que muestren que los usuarios de una lengua, en lugar de repetir lo que dicen otros, pueden manipular, transformar y manejar el lenguaje apropiándose de él (enunciando), para lograr mayor autonomía de pensamiento y poder de comunicación.

Lenguaje y enunciación

En la segunda mitad de la década del 60, en Francia, se produce un cambio de orientación en los estudios lingüísticos. En esa época se publican las investigaciones de Benveniste, a quien se le debe, entre otros conceptos, el de enunciación, es decir, el acto individual por el cual un hablante se apropia del sistema de la lengua para producir un enunciado. Y esa producción siempre se relaciona con la situación en que tiene lugar, con el destinatario del enunciado, y con el mundo. Se puede observar, entonces, cómo la lingüística comienza a orientarse hacia el sujeto y su uso del lenguaje. Ya no importan tanto las reglas y el código abstractos sino los enunciados concretos que producen los hablantes.
A la lingüística de Benveniste y su postulación de que es posible estudiar los enunciados y los discursos, se sumó, en la misma época, el "descubrimiento" que un grupo de intelectuales franceses hizo de los escritos de Bajtín. Este pensador ruso se opone enérgicamente a Saussure y concibe el lenguaje como una actividad esencialmente discursiva. Esto implica que la comunicación humana se realiza a través de enunciados completos, cargados de significación y sentido, por lo tanto la unidad de estudio ha de ser el enunciado. La oración, entonces, ya no es la unidad de comunicación, sino un dispositivo para poder describir ciertas regularidades gramaticales que se producen en los enunciados.
Para Bajtín y su círculo, sólo es posible estudiar el lenguaje en sus realizaciones individuales: los enunciados y los discursos; es decir, en la interacción verbal. Por otra parte, ellos sostienen que el lenguaje es absolutamente inseparable de la ideología. Esto implica que los enunciados y las palabras adquieren un significado y un valor en relación con la situación, con el contexto en que se los use y con los discursos de los otros. Introducir el concepto de ideología como inseparable del lenguaje implica considerar que este último no se refiere a la realidad, sino a la visión de la realidad de quien lo está usando.
Tal vez un ejemplo muestre la diferencia entre ocuparse de la lengua y ocuparse del lenguaje: en el estudio de la lengua, es una tradición que en los manuales y en las aulas se describan las figuras tonales de la interrogación, la exclamación, etc., e incluso se exija que los niños repitan esa descripción. En cambio, Bajtín sostiene que diferentes entonaciones de un mismo enunciado producen sentidos diferentes y que esas diferencias están relacionadas con la evaluación social que se haga del enunciado y de la situación en que ese enunciado se produzca.
Al mismo tiempo que los conceptos de discurso y enunciación aparecieron como centrales en la lingüística, surgieron, y en relación estrecha con ellos, otras ramas de los estudios sobre el lenguaje. Estas corrientes tratan de describir ciertos fenómenos que son propios de los textos y no de las oraciones. Por lo tanto, su objeto de estudio ya no es la palabra o la oración, sino el texto o el discurso, considerados como unidad de la comunicación humana. Algunas de las nuevas corrientes son: la lingüística del texto, que se ocupa de los tipos textuales y sus diferentes características, de la coherencia y de la cohesión; la sociolingüística, que se ocupa de las variedades lingüísticas (sociolectos, dialectos, registros formal e informal, etc.); y la pragmática, que se ocupa de los efectos que se producen o se quiere producir mediante los enunciados.

domingo, 16 de marzo de 2014

Alfabetización

                                     

                                        



                                          Este video fue un aporte de Daniela Batan. Gracias Daniela!!!

Saber leer y escribir es un derecho fundamental del ciudadano. Es responsabilidad de la escuela lograr que todos los alumnos ingresen a la cultura escrita y se tornen lectores y escritores plenos. La escuela es el espacio social privilegiado en donde se puede intervenir en la búsqueda de equidad para promover la igualdad de los derechos de ciudadanía. La enseñanza de la lectura y la escritura tiene como propósito esencial la formación de lectores y escritores autónomos y para ello es imprescindible crear condiciones didácticas desde primer grado que contribuyan a hacer de cada alumno un lector crítico y un productor de textos que pueda adecuarse a distintas situaciones de comunicación. La alfabetización comprende tanto el aprendizaje del sistema de escritura como del lenguaje escrito en sus diversos usos sociales.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Informe de Lectura sobre “Las aventuras de Bigote, el gato sin cola”, aplicando las funciones de Propp y Roland Barthes

por María Elena Catalán

Este trabajo pretende analizar la obra “Las aventuras de Bigote, el gato sin cola”, de la autora Ruth Kaufman, quien nació en Buenos Aires y desde hace algunos años vive en Colonia del Sacramento (Uruguay). Es licenciada en Letras en la Universidad de Buenos Aires y maestra de Educación primaria. Trabajó en las revistas Billiken y Cordones Sueltos, y fue asesora del departamento de Primaria de dicha editorial. Colaboró en las revistas Limen, Vivir y Humi. Además es profesora de castellano para extranjeros, coordinadora de talleres de escritura para niños y adolescentes.
Ha publicado, además, “Nada de luz, ni siquiera velas”; “La ciudad de los magos”; “Un bebé de pecho y un potrillo blanco”; “El ropero y varios libros de lectura”. Junto con Diego Bianchi y Patricia Jazan fundó en 2003 el sello Pequeño Editor, para publicar, como a ella misma le gusta asegurar, “libros destinados a pequeños lectores y grandes curiosos”. El libro “Nadie les discute el trono”, recibió el Premio Nacional de Narrativa 2006 del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay, (según información extraída de Libros Alfaguara).
La obra, pertenece al género literario: novela narrativa, y cuenta las aventuras de un gato especial: Bigote, el gato sin cola. Éste, nunca se había percatado de este pequeño detalle, ya que vivía feliz con la familia Ibañez, pero ya tenía cinco meses y la señora Ibañez consideró que ya era tiempo de salir solo a pasear a la plaza y tener amigos gatos. Ella lo sacaba a la mañana por la ventana y se iba a pasear, pero Bigote se quedaba un rato mirando la calle, volvía a saltar por la ventana y se metía otra vez al departamento, para ir a dormir junto al señor Ibañez.
Esto ocurrió muchas veces, hasta que una vez, la señora Ibañez olvidó sus anteojos y cuando regresó a buscarlos, vio que Bigotes estaba durmiendo; entonces lo retó, lo tomó entre sus brazos y se lo llevó al parque. Tenía mucho miedo, pero se animó y exploró todo el parque: estuvo en el estanque, trepó árboles y persiguió mariposas. Cuando terminó el día estaba agotado y muerto de hambre.
Al día siguiente, ni bien Marta Ibañez abrió la ventana, Bigote saltó y se dirigió al parque, pero en el camino se cruzó con una gata, que le preguntó donde estaba su cola. Bigote nunca lo había pensado, ¿era tan raro no tener cola?, siempre había vivido así y nunca había tenido problemas. Entonces, ese día lo único que hizo fue observar a todos los gatos: y se dio cuenta de que todos tenían cola menos él. Unos gatos se le acercaron, le preguntaron sobre su cola, lo molestaron y se rieron de él. Tuvo que mostrar sus puntiagudas garras para que lo dejaran en paz. Bigote consiguió ahuyentar a todos sus enemigos, pero lo malo fue que también ahuyentó a los gatos que querían hacerse amigos de él. (Este es un ejemplo de función de Propp n° IV donde el agresor intenta obtener noticias.)
Los días siguientes Bigote iba al parque, pero se quedaba en el estanque, solo, con las ranas y los sapos. A diferencia de otros gatos, a Bigote le encantaba el agua.
Una noche, escuchó el canto de unos gatos, y pensó que lo que más quería era cantar en ese coro; pero sin cola, no lo iban a querer. A la mañana siguiente, Bigote recorrió el parque, buscando una cola. Mientras visitaba la feria de artesanos, un niño lo levantó en brazos, era Luisito y juntos pasearon toda la tarde por la feria, pero no encontró nada parecido a una cola. (Puedo señalar aquí un ejemplo de función Propp N° VIII donde algo le falta a uno de los miembros de la familia; uno de los miembros de la familia tiene ganas de poseer algo.)
Cuando regresó a la casa, los Ibañez no estaban allí, entonces Bigote trepó a la biblioteca para tomar unas flores que parecían una cola, pero el florero se cayó y se rompió. Usando los dientes tomó la “cola de zorro”, se la pegó, se la
pintó, y corrió a reunirse al coro. (Aquí observo un ejemplo de función Propp N° XIV donde el objeto mágico pasa a disposición del héroe. En este caso Bigote roba el objeto: “la cola de zorro”.)
Los gatos escucharon cantar a Bigote y uno de ellos llamado Ronco protestó, porque no quería más integrantes en el coro, pero la gata Laralá, que dirigía el coro, lo aceptó. (Identifico en Ronco, el personaje agresor). También estaban en el coro Miela, Negro y Bruno. Todos juntos cantaron toda la noche. Les arrojaban frutas, cascotes, latas vacías y zapatos. Laralá estaba satisfecha, el coro había sonado a las mil maravillas. Bigote estaba feliz: había sido aceptado en el coro, era como ellos.
Cuando llegó a la casa, Marta lo estaba esperando, enojada porque Bigote había dejado el living revuelto. Pero cuando se acercó al gato, Marta notó que tenía una cola falsa, entonces se sonrió, lo alzó y lo acarició.
La siguiente noche, los gatos cantaron en el techo de un tren en marcha. Cantaron toda la noche, pero el tren se había alejado demasiado y Bigote sintió miedo. Ronco se burló de él, porque no sabía volver a su casa, pero Miela le mostró el camino y uno a uno fueron saltando todos del tren, para regresar a sus casas. Pero al saltar, Bigote perdió la cola; pero siguió corriendo como si nada. Ronco lo vio y maulló de la impresión. Pensó en salvar la vida de Bigote y buscó la cola. Cuando la encontró se dio cuenta que no era una cola: era una planta. Mientras tanto Bigote llegaba a la casa feliz de haber viajado en tren, sin saber que su secreto había sido descubierto.
Al día siguiente, Bigote no encontró su cola, así que trepó otra vez a la biblioteca y tomó otra “cola de zorro” y Marta la pintó y se la pegó. Cuando llegó al puente todos los gatos del coro estaban allí, esperándolo. Ronco lo vio y les dijo a todos, que Bigote no tenía cola y de un mordisco le arrancó la cola falsa. (Otra vez aparece aquí el personaje agresor). Laralá estaba enojada, entonces Bigote le explicó que se pegó una cola falsa, porque tenía miedo de no ser aceptado. Comenzó así
una pelea entre todos, gritaban a favor y en contra de Bigote. Fue entonces cuando Laralá le dijo que ella lo hubiera aceptado igual, pero ya era tarde, por eso tomó la decisión de echar a Bigote del coro, hasta que explicara su verdadera historia. (Señalo en este punto una función Propp N° XXV donde se propone al héroe una tarea difícil, en este caso Laralá es el personaje mandante). Bigote sintió ganas de llorar y se fue sin despedirse de sus amigos, pero decidido a investigar su historia. (Puedo señalar aquí un ejemplo de función Propp N° IX donde se divulga la noticia de la fechoría o de la carencia, se dirigen al héroe con una pregunta o una orden -en este caso el héroe es Bigote- se le llama o se le hace partir: el héroe es expulsado.)
Bigote no quiso volver a su casa y caminó por la ciudad, hasta que entró en un museo. (Es este un ejemplo de función Propp N° XI donde el héroe-víctima se va de su casa). La exposición estaba dedicada a los gatos; así que lo dejaron entrar y recorrerla. Vio muchos cuadros de gatos y en uno había un gato sin cola, saltando al mar desde un barco, el cuadro decía: “El gato de Manx” y era igual que él.
Pasó la noche en el parque. Por la mañana se encontró con Luisito, que lo había estado buscando. Lo alzó y se lo llevó al Jardín de Infantes. (Aquí identifico en Luisito, el personaje de auxiliar, donde el héroe lo encuentra por casualidad y le permite solucionar el daño sufrido). Ese día, todos los niños llevaron una mascota, pero el más extraño fue Bigote. La maestra llevó a los niños a la biblioteca para investigar la raza del gato sin cola, y lo encontraron: era Gato de Manx. A la salida del Jardín Luisito y su mamá dejaron al gato en el parque. (Aquí se menciona un ejemplo de función Propp N° XV donde el héroe es transportado, conducido o llevado cerca del lugar donde se halla el objeto de su búsqueda - Bigote buscaba su origen-.)
Bigote fue corriendo a contar la historia a los gatos del coro y ellos lo escucharon: era una raza de gatos sin cola y la leyenda decía que el primer gato sin cola saltó de un barco que se hundía y nadó hasta la isla de Man y allí tuvo
muchos hijos (les contó que había visto un cuadro reflejando esta historia, en un museo). Desde entonces, a estos gatos les gusta el agua y les falta la cola.
Al escuchar la verdadera historia, Bigote fue otra vez bienvenido al coro, y comenzaron a cantar. (Encuentro aquí una función Propp N°XIX donde la fechoría inicial es reparada o la carencia colmada, en este caso la explicación del origen de los gatos sin cola. En este punto el cuento alcanza su culminación. Representa también la función N° XXVI donde la tarea es realizada.)
Al amanecer, Bigote volvió a casa de los Ibañez. (En este punto de la novela encuentro un ejemplo de Propp N° XX donde el héroe regresa). Por la tarde fue al parque a encontrarse con Luis. Y a la noche volvió al puente para cantar con el coro.
Desde aquel día, pocos gatos tuvieron una vida tan feliz como la suya.
FIN

Según el análisis estructural de Roland Barthes, puedo identificar en esta novela funciones distribucionales, donde los núcleos del argumento son:

> Núcleo 1- Descubrimiento: Bigote descubre que no es igual a los demás gatos.

Subnúcleo o Catálisis: Bigote se aísla de los demás gatos, para no ser molestado. Pero desea pertenecer al coro de gatos y para ello debe investigar su origen.

> Núcleo 2- Búsqueda: Bigote recorre la ciudad en búsqueda de su origen.

Subnúcleo o Catálisis: Llega primero al museo y luego al Jardín de Infantes de Luisito.

> Núcleo 3 - Encuentro: Bigote encuentra el origen de su raza.

Recomendaría esta novela a niños que cursan el segundo grado de escuela primaria. En el paratexto del libro observo la cara de Bigote, en la tapa y gatos maullando o cantando, en la contratapa. Lo mencionado anticipa las aventuras de este gatito.
Debido a que Bigote no es como los demás gatos, esta novela sería un ejemplo de tolerancia a lo distinto, en casos de discriminación; ya que todos somos iguales en lo esencial y distintos en la personalidad. Se trabajaría también valores como la amistad y el respeto, para ayudarlos a comprender lo que está bien y lo que está mal decir o actuar, todo ello le dará un significado positivo a la lectura.
Bigote se siente mal al ser rechazado por ser diferente, esto sucede muchas veces en la vida real, por ejemplo cuando un simpatizante de un equipo de futbol se burla de otro, solo por simpatizar con el equipo rival, o cuando un niño es burlado por tener las orejas grandes, o usar anteojos o tener dientes grandes o por el color de su piel. Así, también lo muestran películas como Ben X, Bullying, Karate Kid, Carrie, Yo también, Billy Elliot o Invictus (ésta última inspirada en Nelson Mandela).
Como conclusión, se podría reflexionar sobre los juicios de valor sobre los otros (¿cómo estimo a los pertenecientes a la cultura extranjera?¿me siento atraído o rechazado por ella?), sobre la capacidad de acción comunicativa (¿busco al otro, deseo su cercanía, me identifico con él, o me someto a él en mi euforia por todo lo foráneo?) y recapacitar si conozco al otro.



María Elena Catalán
2° año Profesorado de
Educación Primaria

viernes, 21 de septiembre de 2012

A veces pienso: si hubiera elegido otro camino

A veces pienso: si hubiera elegido otro camino,
sin delantal, sin alboroto de niños.....

Mi vida sin tizas, sin cartulinas brillantes,
rodeada de otros matices, ¡Una vida sin disfraces!

¿Cómo seria yo, entonces, sin "pizarrones"
y sin sonrisas, sin saber contar un cuento, sin atar tantos cordones?
¿Podría entender los sueños, creería en la fantasía?
¿Sabría al mismo tiempo “sonar narices” y hacer caricias?
¿Podría aprender un juego sentada sobre el piso?,
¿Levantaría castillos?,
¿Sabría hacer una ronda?

Esta es mi vida, señores, la vida que yo elegí,
un mundo maravilloso donde todo es compartir.
Y estas dos manos que tengo,
que a veces parecen tantas,
son “actrices”, “bailarinas”, “titiriteras” y “curananas”.
Mi mundo es un colegio,
el aula es mi universo
¡Y los nenes y nenas que la pueblan, la razón de lo que siento!



Publicado por Daniela Batan

domingo, 2 de septiembre de 2012

Alfabetización

Saber leer y escribir es un derecho fundamental del ciudadano. Es res-
ponsabilidad de la escuela lograr que todos los alumnos ingresen a la cul-
tura escrita y se tornen lectores y escritores plenos. La escuela es el espacio
social privilegiado en donde se puede intervenir en la búsqueda de equidad
para promover la igualdad de los derechos de ciudadanía.
La enseñanza de la lectura y la escritura tiene como propósito esencial la
formación de lectores y escritores autónomos y para ello es imprescindible
crear condiciones didácticas desde primer grado que contribuyan a hacer de
cada alumno un lector crítico y un productor de textos que pueda adecuarse
a distintas situaciones de comunicación. La alfabetización comprende tanto
el aprendizaje del sistema de escritura como del lenguaje escrito en sus diver-
sos usos sociales.